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Depresión aguda transitoria producida por estimulación eléctrica cerebralPublicado en la revista nº016
Autor: Bleichmar, HugoEn pacientes con Parkinson severo invalidante que no responden al tratamiento medicamentoso se está utilizando exitosamente la estimulación eléctrica cerebral para lo cual se le implantan electrodos en la zona subtalámica de ambos hemisferios cerebrales, conectados con un marcapaso que envía estímulos periódicos. En una paciente con Parkinson, que previamente no había tenido síntomas de depresión ni de otro trastorno psiquiátrico, al estimularse la sustancia nigra del hemisferio izquierdo, para sorpresa de los neurólogos del hospital Pitié-Salpetrière de París, se produjo una depresión aguda. Estando la paciente totalmente despierta, comenzó a llorar a los pocos segundos de comenzada la estimulación eléctrica, su cara mostró la facie típica de una paciente depresiva, comunicando sentimientos de enorme tristeza, culpa, inutilidad y desesperanza. Manifestó: “Me estoy hundiendo en mi cabeza, no quiero vivir más, no quiero ver nada, oír nada, sentir nada... Estoy harta de mi vida, he tenido ya suficiente... estoy disgustada con la vida... todo es inútil, siempre sintiéndome inútil, estoy asustada en este mundo... estoy cansada... quiero esconderme en un rincón... estoy sin esperanza”. Esta experiencia resultó tan sorprendente para los neurólogos que, con consentimiento por parte de la paciente, resolvieron repetirla, esta vez bajo condiciones de enorme control: 1) Reunieron para realizar la experiencia un equipo formado por investigadores del Servicio Joliot Curie dependiente del Comisariado de la Energía Atómica de Francia, del Servicio de Neurocirugía y de Neuroradiología del hospital Pitié-Salpêtrière de París y del Centro de Investigaciones Clínicas de la Federación de Neurología. 2) Filmaron toda la experiencia. 3) Utilizaron tomografía de emisión de electrones para localizar qué zonas cerebrales eran activadas, y resonancia magnética para la ubicación de los electrodos. 4) Para descartar que la paciente pudiera simular, por sugestión, los síntomas, estimularon a 4 alturas del electrodo sin que la paciente pudiera saber cuál era la altura a la que se estaba produciendo el estímulo. El cuadro depresivo se reprodujo exactamente con las mismas características que en la primera oportunidad y sólo cuando la estimulación tenía lugar en una zona determinada del electrodo y, por tanto, del cerebro. Los síntomas presentados cubrieron los criterios utilizados en el DSM-IV para el diagnóstico de depresión mayor. |
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