43º Congreso Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA). New Orleans 2004: Panel: Psicoanálisis y psicoterapia cognitiva. Aplicación a un caso clínico. Introducción

Publicado en la revista nº017

Autor: Bleichmar, Hugo

En los últimos tiempos ha habido un creciente interés por parte de algunos psicoanalistas en los hallazgos de la psicología cognitiva, especialmente acerca de los tipos de memoria   y los múltiples procesamientos inconscientes. Por el lado de la psicoterapia cognitiva se constata igualmente la incorporación de cuestiones planteadas por el psicoanálisis .Una evidencia es, por ejemplo, el número del Journal of Cognitive Pychotherapy dedicado al uso de los sueños durante el tratamiento cognitivo. Pese a este acercamiento, las diferencias conceptuales, metodológicas y técnicas son importantes. Respecto al tratamiento psicoanalítico, éste tiene como uno de sus componentes la reestructuración cognitiva en base a hacer consciente lo inconsciente y someter, lo así recuperado en la conciencia, a la contrastación con otras representaciones que contribuyen a rectificar  fantasías y representaciones arcaicas. Pero, sobre todo, el psicoanálisis hace hincapié en que  las distorsiones cognitivas son el resultado de profundas necesidades afectivas, impulsadas por diferentes sistemas motivacionales. Sistemas motivacionales que hacen surgir angustias, que movilizan defensas, que contribuyen a organizar –junto a la participación del terapeuta- la relación  durante el tratamiento.


La terapia cognitiva, en sus diferentes orientaciones, enfatiza un tratamiento organizado alrededor del cuestionamiento del paciente a sus propios pensamientos conscientes y los supuestos cognitivos que subyacen a los mismos, cuestionamiento guiado por el terapeuta que actúa básicamente a la manera Socrática mediante la formulación de preguntas, asignando además tareas a realizar fuera de las sesiones. La afectividad es considerada una variable dependiente de la cognición: de acuerdo a cómo se piensa, así se siente y actúa. Los pensamientos que son el foco de atención se expresan esencialmente en términos de frases que gramaticalmente tienen la organización de lo que los psicoanalistas llamarían proceso secundario (ej., en sus formas más simples: “Nadie me querrá”; “la gente es traicionera”; “corro peligro”, “los hombres/mujeres son…”).


Diferencias significativas entre el tratamiento psicoanalítico y el cognitivo que no pueden ser soslayadas en un intento de integración voluntarista pero que sí pueden dar lugar a un diálogo fructífero para que los partidarios de una u otra corriente vean qué pueden incorporar a sus formas habituales de intervención. En este sentido, el presente panel es una oportunidad que nuestro congreso ofrece para que, alrededor de un caso clínico, un terapeuta cognitivo-conductual, José Calderón, y los psicoanalistas del panel y de la audiencia podamos ver qué es lo que privilegian la psicoterapia cognitiva y el psicoanálisis en su lectura/decodificación del material clínico y qué proponen como formas de intervención.


Adela Leibovich de Duarte presentará un trabajo de investigación en el que se examinan las similitudes y diferencias en la forma en que psicoanalistas y terapeutas cognitivos construyen sus inferencias clínicas. Para esta investigación se ha utilizado el mismo caso clínico que el examinado por los ponentes del panel.

 

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