Analgesia placebo por observación de la reacción de otro ante un estímulo doloroso [Colloca, L. y Benedetti, F., 2009]

Publicado en la revista nº038

Autor: Bleichmar, Hugo

En una reseña anterior (Aperturas Psicoanalíticas, No. 37) documentamos la amplia evidencia experimental de que el efecto placebo modifica las bases neurobiológicas tanto de los circuitos del dolor como de las respuestas inmunológicas. Los experimentos muestran que la anticipación/ creencia  de que algo disminuirá el dolor es capaz de inhibir la actividad del asta posterior de la médula espinal, disminuyendo la transmisión neuronal  del dolor hacia el cerebro (Eiffert, 2009). Además de la anticipación como productora de efecto placebo, el condicionamiento lo puede producir: si se administra  ciclosporina –inmunosupresor- junto con una bebida sin droga, al cabo de semanas se comprobó que la sola ingestión de la bebida sin droga producía inmunosupresión, la que fue medida por los índices proliferación de linfocitos y de producción  y liberación de citoquinas (Goebel et al., 2002)


Vivir la experiencia afectiva del otro como si fuera la propia


Un trabajo experimental del grupo de Benedetti -figura mundialmente reconocida en el campo de los estudios sobre placebo- muestra que la observación de un sujeto que, en connivencia con los investigadores, simula  reaccionar ante un placebo como si sintiera  menos dolor determina que un observador de esa reacción experimente, a su vez, el efecto placebo, sintiendo menos dolor.


Procedimiento experimental del trabajo de Colloca y Benedetti


El estímulo doloroso, el cual sería contrarrestado por un placebo, consistió un shock eléctrico administrado en el dorso de la mano de 16 personas sanas, estudiantes de medicina que participaron del experimento sin saber  que se trataba de un experimento placebo. Se les dijo que un electrodo colocado sobre el dedo medio de la misma mano iba a producir una estimulación que modificaría el dolor que experimentarían cuando se les aplicase el shock eléctrico en  el dorso de la mano.  En realidad, dicho electrodo en el dedo no producía ninguna estimulación, era el placebo. Observaron individualmente, no en conjunto, a una persona que, en connivencia con los investigadores, simulaba recibir el shock eléctrico en el dorso de la mano y la presunta estimulación en el dedo medio de la mano que disminuiría el dolor.



El cómplice, cuando presuntamente estaba recibiendo el shock y simultáneamente el estímulo en el dedo que disminuiría el dolor, decía que no sentía dolor si previo a la inexistente estimulación del dedo se encendía una luz verde, y que sí sentía dolor cuando la luz era roja. Esto produjo en los sujetos experimentales la creencia de que si aparecía la luz verde sí se estaba estimulando el electrodo del dedo, presuntamente capaz de disminuir el dolor, mientras que cuando aparecía la luz roja, entonces no estaría siendo estimulado el electrodo del dedo.



Los sujetos del  experimento, influenciados así por lo que habían observado en el cómplice, manifestaban no sentir dolor cuando aparecía la luz verde y sí sentirlo con la luz roja.



Importancia y derivaciones del experimento para la psicoterapia



Esto documenta experimentalmente que la reacción frente al dolor varía de acuerdo a la reacción que una figura de referencia tenga frente al mismo. Aporta una prueba en un campo específico, el del dolor, a lo que venimos sabiendo sobre el papel de las neuronas espejo para condicionar no sólo la imitación motriz automática sino la afectiva, y para los fenómenos englobados bajo la expresión “capacidad continente”.



El tipo de reacción afectiva que experimentamos frente a  un estímulo se aprende en el encuentro con el otro, sea la figura significativa de la infancia o de la vida adulta, incluido el terapeuta y su forma de reaccionar ante el sufrimiento –angustia, tristeza, etc.



Además de la identificación, interviene el fenómeno de “marcación”, descrito por Gergeley,,en que la reacción de la figura de referencia toma la reacción afectiva del sujeto que está bajo su influencia y la devuelve modificada (Fonagy et al. 2002), con lo cual el sujeto termina teniendo como reacción afectiva la de la figura de referencia (ver, al respecto,Bleichmar, 2006 y 2010).



Una consecuencia de lo anterior para el tratamiento es que la respuesta afectiva del terapeuta frente al sufrimiento del paciente debe ser de empatía modulada, o empatía con “marcación”. El simple acompañamiento empático, casi reproducción en el terapeuta del sufrimiento  del paciente, refuerza el estado afectivo de éste. Sobre todo en los casos en que el paciente utiliza la autocompasión como forma patológica de consuelo. Pero el acompañamiento sin empatía deja al paciente librado a una angustia sin modificación, que se realimenta.



El terapeuta puede reproducir así iatrogénicamente dos condiciones de la infancia del paciente:



a) padres que se identifican totalmente con el sufrimiento del niño, con lo cual lo que se le devuelve  a éste es algo que le refuerza el sufrimiento.



b) Lo contrario, padres insensibles al sufrimiento que dejan abandonado  al niño a la soledad de las múltiples formas de sufrimiento sin que haya algo exterior que pudiera contribuir a la regulación afectiva. 


Bibliografía



Bleichmar (2006).  Hacer consciente lo inconsciente para modificar los procesamientos inconscientes: algunos mecanismos del cambio terapéutico.  Aperturas Psicoanalíticas, nº22. 


Bleichmar (2010) Reconocimiento temprano de las emociones ajenas por parte de los infantes. Aperturas Psicoanalíticas, nº35



Colloca, L. y  Benedetti, F. (2009).Placebo analgesia induced by social observational learning. Pain, 144: 28–34.



Eiffert F., Finsterbusch J., Binget U., Büchel, C. (2009) Direct evidence for spinal cord involment in placebo analgesia. Science,vol 326, p- 404 (16 octubre 2009)



Fonagy, P., Gergely, G., Jurist, E.L., & Target, M. (2002), Affect regulation, mentalization and the development of the self. New York: Other Press.


Goebel, M.U., Trebst, A.E., Steiner, J., Xie, Y.F., Exton, M.S., Frede, S.,  Canbay, A.E., Michel, M.C., Heemann, U.  & Schedlowski, M. (2002). Behavioral conditioning of immunosuppression is possible in humans. The FASEB Journal, 16:1869-1873