aperturas psicoanalíticas

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revista internacional de psicoanálisis

Último Número 058 2018 Monográfico. El psicoanálisis en los últimos veinte años I: la teoría

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El modelo modular de Hugo Bleichmar, fuente de herramientas en el psicoanálisis contemporáneo

Hugo Bleichmar

Autor: Winograd, Bruno

Para citar este artículo

Winograd, B. (junio, 2018). El modelo modular de Hugo Bleichmar, fuente de herramientas en el psicoanálisis contemporáneo. Aperturas Psicoanalíticas58. Recuperado de: http://aperturas.org/articulo.php?articulo=0001022#contenido

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Resumen

La tesis central de este trabajo es que la obra de Hugo Bleichmar constituye un aporte trascendente en una perspectiva global del psicoanálisis contemporáneo. Se utiliza como argumento un examen de contenidos de diversas producciones del autor. Se postula que textos de diferentes épocas contienen núcleos conceptuales articulables en áreas enfocadas por el psicoanálisis, básicamente los textos Introducción al estudio de las perversiones, La depresión, El narcisismo, Angustia y fantasma y Avances en psicoterapia psicoanalítica. También se incluyen menciones a artículos publicados en revistas, intervenciones en paneles, congresos y otros. Se considera que las contribuciones abarcan los planos teórico, psicopatológico-clínico y de abordaje del psicoanálisis que solo mencionaremos brevemente: desarrollo de múltiples niveles de las problemáticas del narcisismo; estudio de alternativas clínicas psicopatológicas y abordajes de las problemáticas depresivas; complejización y variaciones del concepto de inconsciente en psicoanálisis; introducción de la diversidad causal motivacional a través de la propuesta de un modelo modular; propuesta de intervenciones terapéuticas diferenciadas, articulando modelos de abordaje con especificidades clínico-psicopatológicas; examen de diversos aportes interdisciplinarios vinculados a neurociencias y disciplinas lingüísticas. Tales enumeraciones y algunas más, presentes en la comunicación, argumentan a favor del valor de las perspectivas mencionadas y su potencial para generar discusiones críticas en nuestro ámbito disciplinario.
 

Abstract

The central thesis of this work is that the work of Hugo Bleichmar constitutes a transcendent contribution in a global perspective of contemporary psychoanalysis. It is used as an argument content examination of various productions of the author. It is postulated that texts from different periods contain conceptual nuclei that can be articulated in areas focused on psychoanalysis, basically the texts Introducción al estudio de las perversionesLa depresiónEl narcisismoAngustia y fantasma y Avances en psicoterapia psicoanalítica. Mentions to articles published in journals, interventions in panels, congresses and others are also d. It is considered that the contributions cover the theoretical, psychopathological-clinical and psychoanalysis approaches that we will only mention briefly: development of multiple levels of the problems of narcissism; study of psychopathological clinical alternatives and approaches to depressive problems; complexity and variations of the concept of the unconscious in psychoanalysis; introduction of motivational causal diversity through the proposal of a modular model; proposal of differentiated therapeutic interventions, articulating models of approach with clinical-psychopathological specificities; examination of various interdisciplinary contributions linked to neurosciences and linguistic disciplines. These enumerations and some others, present in the communication, argue in favor of the value of the mentioned perspectives and their potential to generate critical discussions in our disciplinary field.
 

Palabras clave

Articulacion teorico clinica, Complejidad inconsciente, Modelo modular, Procesos identificatorios, Recursos interdisciplinarios.

Keywords

Modular model, Unconscious complexity, Interdisciplinary resources, Clinical theoretical articulation, Identification processes.


En esta comunicación me propongo aportar reflexiones sobre los desarrollos del psicoanálisis en los últimos 20 años y particularmente los de Hugo Bleichmar en este lapso de nuestra historia.

El placer y estímulo de tal posibilidad excede ampliamente lo personal, pues tengo la convicción que se trata de una obra que generó y proveyó muchos recursos trascendentes en la disciplina en conjunto y en la herramienta teórico-clínica de cada uno de nosotros, sus colegas de diferentes generaciones.

Si pretendemos ubicar tales consideraciones en un contexto más general, caben algunas reflexiones.

a)        Si en algunos ámbitos de discusión se plantean cuestiones sobre posibles desarrollos y progresos de una disciplina tan peculiar como el psicoanálisis, surgen algunos factores variables, dependiendo de las posturas y registros de cada opinante. Podemos incluir laxamente entre estos factores: los aportes de los grandes creadores, los de la producción de pequeños grupos e instituciones, conocimientos interdisciplinarios y de ámbitos culturales que permiten nuevos conocimientos del psiquismo y la conducta humana.

b)        Intentaré priorizar el primer factor por resultar el más específico para los objetivos de la presente comunicación. A saber, en cuanto a las contribuciones de los grandes creadores, si bien quedan claros los atributos y riesgos de una influencia subjetiva en la elección que puede relativizar la relevancia de los criterios de selección, si logramos recortar “datos” compartibles, tal riesgo de arbitrariedad puede atenuarse.    

También queda claro que la valoración y selección, en una disciplina con tal variedad de contenidos y posturas, variará según lo que cada opinante privilegie desde sus convicciones ideológicas y experiencias personales. En este contexto, es relevante la argumentación que utilicemos para posibilitar un debate interesante.

En mi caso personal resulta convincente la hipótesis de la influencia determinada de los grandes creadores en la generación de nuevos e interesantes recursos teórico-clínicos. En mi tarea como analista, podría sostener que a veces el impacto fue o es tal que, ulteriormente ya no me sentía el mismo que antes de conocer tal aporte.

Al hablar de grandes creadores, trataría de proponer una breve mención histórica muy personal. Sostendría que mi ECRO -concepto de Pichón Rivière (1985) que me resulta muy ilustrativo de la resultante multiexperencial que hallamos en nuestro interior como postura global en relación al psicoanálisis- se fue construyendo con mi experiencia como paciente, la lectura de la obra de Freud y posteriores contactos con los textos y obras de influencia irregular pero frecuentemente muy relevante en la captación de problemáticas y funcionamientos emocionales.

Si quisiera una mención aproximada y no rígida o rigurosa, señalaría que a partir de Klein (1936) se abrieron panoramas sobre nexos entre lenguajes adultos y juegos infantiles, sobre poder concebir mundos internos y fantasmagóricos en el psiquismo de los niños o que, desde Ferenczi (1946) se registra el invento significativo de un método terapéutico, sus múltiples posibilidades en la historia de la disciplina, o con versiones de Reich (1945/1965) y Fenichel (1945). El mismo Ferenczi y el propio Freud a lo largo de su obra, planteanlas zonas congeladas y rígidas de nuestro funcionamiento llamadas carácter. También, con notorios límites por razones de síntesis, la captación de las distancias y ausencias en nuestro desarrollo infantil o la función lúdica en nuestro funcionamiento desde las propuestas de Winnicott (1975).

Podría agregar sólo a modo de ejemplo la “despatologización” de conceptos como “narcisismo” y su transformación en problemática humana por Heinz Kohut (1971) o por las múltiples perspectivas de Lacan (1974)y el psicoanálisis francés, incluyendo diferencias y cuestionamientos y enfatizando el impacto que me produjo la obra de Piera Aulagnier (1977) que examina la influencia de los enunciados discursivos parentales en el funcionamiento de los niños. Tampoco podría dejar de incluir los aportes del psicoanálisis rioplatense en la conceptualización y desarrollo del campo clínico y método terapéutico. Mencionaré solo panorámicamente las nociones de vínculo de Pichón Rivière (1985), campo y proceso de M y W. Baranger y J. Mom (1982), los modelos comunicacionales de David Liberman (1962) o la dramática de José Bleger (1969) para jerarquizar el intercambio en el método terapéutico y la clínica psicoanalítica.

Este muy limitado e incompleto pantallazo pretende argumentar a favor de cómo los aportes de relevantes creadores moldean y construyen mis modos de registrar e instrumentar la disciplina psicoanálisis que reconozco y practico como núcleo de identidad profesional.

Ubicación de la obra de Hugo Bleichmar en el psicoanálisis

Surge un interrogante central, eje de mi objetivo en esta comunicación.

¿Cómo se ubica la obra de Hugo Bleichmar en este contexto de aportes relevantes? Diría que teniendo en cuenta las perspectivas múltiples que abarcan los planos significativos de nuestra disciplina (teoría sobre el psiquismo, modos de investigar en psicología y método terapéutico), la obra de Hugo Bleichmar (e insisto en que se trata de una obra por razones que examinaremos) aporta e impacta en los tres planos.

Pero para tratar de fundamentar argumentativamente tal propuesta, cabe proponer un desarrollo expositivo que facilite un registro global de la misma.

a) En cuanto al autor, creo que en ámbitos como el psicoanálisis es difícil aislar las contribuciones significativas de la trayectoria, experiencia, ámbitos de indagación y capacidades varias en territorios que no se limiten a los estudios del psiquismo y la conducta. Las experiencias biológicas, su extensa ilustración cultural e intercambio con pensadores relevantes de su época, en el caso de Freud, las inquietudes sociales y políticas de Ferenczi, los 50 mil niños que examinó Winnicott como psiquiatra infantil, las múltiples inquietudes de Bleger y muchos otros, resultan datos de cierto grado de afirmación de la extensión de intereses.

En el caso de Hugo Bleichmar, creo que poseen no poca influencia, su historia como investigador en ciencia básica en la Universidad de Buenos Aires. Sus estudios epistemológicos con Klimovsky (2004), su participación en el servicio de psiquiatría del Hospital Lanús de Buenos Aires, o sus estudios y exámenes de sistemas referenciales complicados como el Lacaniano y la claridad y casi familiaridad con el que describe funcionamientos variados como el de M. Klein, H. Kohut, Ego Psychology o las distintas vertientes intersubjetivistas. Debe quedar claro que pretendo enfatizar una peculiar capacidad, interés y dedicación por recoger conocimientos y luego sintetizarlos críticamente, implicando una notoria posibilidad de incorporación para los interlocutores que puedan funcionar como receptores de los mismos.

b) En cuanto a la obra, esta peculiar versatilidad y extensión de intereses contribuyen a considerar los aportes bibliográficos y recorridos conceptuales de Hugo Bleichmar, como una obra en la cual las distintas partes y diferentes períodos de producción presentan una continuidad conceptual registrable y procesable por un lector interesado.

Propondré una sinopsis diacrónica procesal que incluirá un intento de localizar referentes conceptuales de cada aporte que considero de valor universal, en el sentido de que su articulación cuidadosa en el ECRO de cada operador psicoanalítico amplía discriminadamente sus horizontes y recursos teórico clínicos.

Para tal objetivo, propondré una limitada esquematización solo con fines de ordenamientos.

  • Una secuencia de obras o textos que contienen zonas de cierta continuidad procesal y otras propias en diferentes períodos, me refiero a Introducción al estudio de las perversiones (1976), La depresión, un estudio psicoanalítico (1974), El narcisismo, estudio sobre la enunciación y la gramática inconsciente (1981), Angustia y fantasma. Matrices inconscientes en el más allá del principio del placer  (1986) y Avances en psicoterapia psicoanalítica, hacia una técnica de intervenciones específicas (1997)
  • Trabajos y artículos en publicaciones de diversas instituciones psicoanalíticas varias (Aperturas Psicoanalíticas, International Journal of Psychoanalysis, etc.)
  • Participación en Simposios y Paneles de diferentes ámbitos psicoanalíticos, Congresos y Jornadas sobre psicoanálisis, etc.
Otros aportes en textos compartidos y reuniones científicas.

Textos con continuidad procesal

Por obvios motivos de síntesis, privilegiaré el examen de las obras que me resultan adecuadas para una lectura procesal que resalte algunos emergentes conceptuales y significativamente articulables en su aporte a nuestra disciplina.

La Teoría del Edipo, en Freud y Lacan, introducción al estudio de las perversiones (1976). En esta obra muestra un ordenamiento metodológico y epistemológico difícil y necesario en nuestra disciplina. Tal intento ha sido realizado interesantemente por especialistas externos a la disciplina como obra de J.O. Wisdom (1967), Paul Ricoeur (1983), Adolf Grünbaum (1983) o Gregorio Klimovski (2004). Pero, en el caso deHugo Bleichmar, implica una tarea epistemológica por un intee del campo disciplinario que logra esclarecer términos y conceptos de versiones referenciales diferentes, con una claridad y discriminación conceptual que abren la comprensión del lector.

La depresión, un estudio psicoanalítico (1974). Surge como núcleo disparador de aportes variados en tiempos y espacios de producción, que por su relevancia, sólo podremos mencionar aunque sea con síntesis notoria. En primer lugar: la temática, podemos plantear que las opiniones de numerosos examinadores de los sufrimientos de nuestra contemporaneidad, ubican las problemáticas depresivas en un lugar relevante. Pero los que nos interesamos en tal problemática podemos consensuar en la relevancia de tres aportes a lo largo del período mencionado, opinión que supone cierta injusticia por lo esquematizado. Me estoy refiriendo a los trabajos de Freud sobre Duelo y melancolía” (1915-1917) e Introducción al narcisismo (1914-1916) dos capítulos sobre identificación en Psicología de las masas y análisis del yo (1921), a los aportes del estadounidense Sidney Blatt (1998) y a la variada y multiprocesal obra de Hugo Bleichmar, que arranca con el texto mencionado y algunos artículos y se desarrolla y complejiza en tiempos ulteriores y variados ámbitos de discusión. Mencionamos muy esquemáticamente tales ámbitos y algunos núcleos conceptuales que confluyeron al armado de las contribuciones a la comprensión y abordaje de las problemáticas depresivas.

Mencionemos el texto sobre El narcisismo, estudio sobre la enunciación y la gramática inconsciente (1981) (modelo explicativo relevante de dicha problemática y que comentaremos específicamente). La publicación sobre subtipos de depresión en el International Journal of Psychoanalysis (1996), la inclusión de las problemáticas depresivas en el modelo modular formulado en Avances en psicoterapia psicoanalítica (1997), y como un epílogo jerarquizado de los aportes psicoanalíticos a la problemática. También la Conferencia J. Sandler de Londres de 2003 (Dio Bleichmar, 2003), que pretendía ofrecer una versión significativa de las contribuciones psicoanalíticas para lo cual posibilitó un debate entre Sidney Blatt (2003) Hugo Bleichmar (2003) y la noruega Gullestad (2003), considerados pensadores de máxima relevancia en tal campo problemático.

En cuanto a los aportes conceptuales de Hugo Bleichmar, la formulación de los subtipos de depresión permite desencializar y desabsolutizar la depresión, enfocando las múltiples combinatorias a través de las cuales puedan surgir este tipo de sufrimientos, y tal enfoque está mucho más cerca de lo que sucede en las complejas vicisitudes del campo clínico y explica la razón por la que muchos colegas jóvenes, cuando se conectan con estas perspectivas, expresan que las ven muy articuladas con lo que registran en su ámbito de tareas. En cuanto al modelo modular, señalemos que en el campo de las depresiones, así como en las otras condiciones clínico-psicopatológicas, permite ampliar el campo motivacional. Diversidad nueva más conectada con lo registrado en el campo clínico-empírico, es decir, que los monopolios o unificaciones motivacionales pueden haber caracterizado a períodos en que las problemáticas consideradas por el psicoanálisis eran más limitadas (neurosis, conflictos sexualidad-cultura, situaciones traumáticas etc.).

Pero al variar las problemáticas (narcisismo, fronterizos, pánico, psicosomáticas, adicciones, etc.), también surge la consideración de otros conflictos motivacionales, evitando el reduccionismo mono causal o mono motivacional, llámese pulsionalidad, narcisismo, apego o función paterna. Creo casi redundante subrayar el impacto de los modelos multi funcionales o multi motivacionales en la ampliación de los recursos comprensivos y terapéuticos de los psicoanalistas de “nuestros” tiempos.

El narcisismo, estudio sobre la enunciación y la gramática inconsciente (1981). Podemos ubicarlo como tercer texto en esta esquemática cronología, que además presenta el sugestivo subtítulo acerca de la enunciación y la gramática inconsciente (1981).

Cabe reiterar que la temática introducida por Freud (1914), ha presentado un desarrollo relevante. A partir de funcionar como modelo explicativo de las problemáticas depresivas abarcó perspectivas emocionales variadas diferentes a las vicisitudes de la psicosexualidad, núcleo inicial de los aportes de Freud. Tal extensión se puede ubicar en la continuación de la propia obra de Freud (nuevas versiones sobre el concepto de identificación en Psicología de las masas y análisis del yo (1921), o el diseño de un modelo de mayor alcance intersubjetivista como es la segunda tópica en El yo y el ello (1923). Pero también impregna un sector del psicoanálisis postfreudiano y, sobre todo, la comprensión de problemáticas emocionales diferentes a las neurosis que refieren  a las cuestiones emocionales valorativas, identificatorias y vinculares intersubjetivas. En este contexto, surgieron contribuciones anglosajonas a veces polémicas entre sí, como las de Rosenfeld (1976), Kohut (1971) y Kenberg (1979); franceses como Green (1986), Grunberger (1971), Bergeret (1976), Widlocher (1986) y otros, con una muy elocuente ilustración por parte de Girard y Kapsambelis (2014), los cuales incluyen sus trabajos en un número de la Revue Francaise de Psychanalyse, dedicada a los cien años del narcisismo. Menciono estos detalles para enfatizar el aporte rioplatense, especialmente la citada obra de Hugo Bleichmar. Puedo afirmar que no se trata de privilegiar localías o amistades, sino que en mi opinión (argumentativa) los contenidos del texto que analizo y sus desarrollos ulteriores (culminando en Avances en psicoterapia psicoanalítica [1997]) contienen aportes de una originalidad tal que sería interesante que integren los estantes conceptuales de cualquier operador psicoanalítico. Para no quedar en la enunciación general, intentaré mostrar cómo, debido a lo que sostuve en la introducción referido a la versatibilidad y cultura extra disciplinaria de Hugo Bleichmar, tales recursos impregnan su análisis de las cuestiones del narcisismo en el texto inicial y sus aportes progresivos.

Me refiero a la realización de variadas conexiones entre narcisismo, temática de valores y vínculos intra e intersubjetivos, con otros funcionamientos y estructuras emocionales que desarrollo a continuación.

Hugo Bleichmar realiza una interesantísima articulación entre enunciados identificatorios aportados por Piera Aulagnier (1977), con sus contenidos lingüísticos propios y específicos de los funcionamientos psíquicos emocionales humanos en el campo del narcisismo, de donde surgen distintos tipos de discursos y sus modalidades. Habla de la transposición categorial, implicando que un suceso concreto de un sujeto (un pequeño fracaso académico, por ejemplo) es adjudicado discursivamente por los personajes significativos (con la siguiente apropiación del sujeto) a su identidad global: “soy como…” (adjetivo descalificativo global). Por razones de síntesis, no puedo enfatizar la frecuencia de tal modalidad en la clínica y psicopatología cotidiana contemporánea y el valor de la interferencia terapéutica por parte del psicoanalista.

Un valor no menor lo hallaremos en los desarrollos propuestos por Hugo Bleichmar a las alternativas de los proceso identificatorios. En efecto, la versión de los mismos introducidos por Freud en sus estudios sobre el narcisismo (1914), implicando la influencia de los aportes de los personajes significativos sobre la estructura y funcionamiento psíquico del sujeto recibe un agregado taxonómico y discriminativo cuando se proponen variantes posibles en las alternativas identificatorias.

Se trata del producto de tres redes intersubjetivas -el vínculo de los personajes significativos entre sí, el vínculo de cada personaje significativo con el sujeto y los vínculos intersubjetivos en el proceso existencial del sujeto sobre el funcionamiento del mismo- relacionado con una modalidad discursiva que influye fuertemente en los rasgos identificatorios y tiene marcada relevancia en las alternativas psicopatológicas de las variantes abarcadas por el término y concepto narcisismo. Solo cabe insistir en que tales aportes de Hugo Bleichmar son sumamente valorados por los colegas jóvenes que acceden a su conocimiento, pues sostienen que les proporcionan instrumentos prácticos para abordar sufrimientos muy frecuentes en las conductas cotidianas contemporáneas. También, se debe reiterar que debido a los límites espaciales pudimos no ser justos con las distintas vías adoptadas por los aportes de Hugo Bleichmar a esta problemática, de los que he querido ofrecer una introducción panorámica que despierte el interés de los que aún no han frecuentado esta obra, que tengo la certeza se verá recompensado en conocimientos y revelaciones inéditos.

De todos modos, no puede omitirse que los aportes sobre narcisismo no se limitaron a este muy valioso texto. En Avances en psicoterapia psicoanalítica (1997), nueva creativa y múltiple propuesta de Hugo Bleichmar, surge un capítulo sobre psicoterapia de los trastornos narcisistas que extiende y articula en distinta dimensión de comprensión y abordaje, las problemáticas que intentaremos examinar.

Angustia y fantasma. Matrices inconscientes en el más allá del principio del placer   (1986). En La depresión, un estudio psicoanalítico (1974) y El narcisismo, estudio sobre la enunciación y la gramática inconsciente (1981), fueron examinadas y desarrolladas problemáticas psicopatológicas siempre intentando articularlas con los planos explicativos y de abordaje clínico. Pero caben mínimas consideraciones sobre lo que llamamos planos explicativos. Si bien podría sostenerse que en el modelo del método hipotético-deductivo de la epistemología de las ciencias duras, lo que se ubica en los niveles altos de explicación (los enunciados de nivel teórico general) lo podemos trasladar al psicoanálisis solo de modos esquemáticos y metafóricos, sin embargo, puede afirmarse que Freud, por su notoria formación científica, incluía estos niveles tan generales de teorización cuando formulaba el término y concepto metapsicología (Freud, 1915) cuyo eje consistía en el diseño ya iniciado en el capítulo VII de La interpretación de los sueños (1901), conocido como primera tópica, y entre cuyos contenidos y funcionamientos se hallan intentos explicativos de los dinamismos inconscientes. En Angustia y fantasma. Matrices inconscientes en el más allá del principio del placer  (1986) se introduce un giro en los campos explicativos a los ejes meta psicológicos que mencionábamos. Debe quedar claro que no se trata de un reemplazo, sino de una extensión del campo explicativo que se centra en uno de los núcleos paradigmáticos del psicoanalista: las teorías sobre funcionamientos inconscientes del psiquismo y la emocionalidad humana.

Uno de los aportes de mucho interés del texto consiste en plantear polémicas con otras posturas, nociones y desarrollo del psicoanálisis, así como proponer nuevas perspectivas en un campo tan relevante como resultan las conexiones, contenidos y funcionamientos inconscientes.

Intentando un limitado pero necesario resumen de las polémicas, mencionaremos, por ejemplo, que en relación a posturas psicoanalíticas varias, Hugo Bleichmar cuestiona que no se hayan desarrollado modelizaciones del funcionamiento psíquico que incluyan los aportes de Más allá del principio del placer (1920), en cuanto a la importancia de la compulsión repetitiva como productora de sufrimientos y síntomas variados, que no dependen del principio del placer y no funcionan como defensa para tal finalidad. Esta limitación es planteada particularmente en el campo clínico psicopatológico, en el cual se remiten los síntomas a una búsqueda o defensa ante algún producto. Por supuesto que Bleichmar propone mantener el principio de placer como sistema explicativo, pero cuestiona el uso monopólico y exclusivo (lo cual también se planteará en otros campos).

Un segundo ámbito polémico lo constituyen algunas posiciones del psicoanálisis lacaniano. Si bien Hugo Bleichmar expresa una valoración explícita de logros e innovaciones de esta producción (el énfasis de la intersubjetividad, los distintos juegos simbólicos en el psiquismo, la jerarquización del lenguaje y sus vínculos con las funciones psíquicas), cuestiona posturas que considera limitantes en la disciplina, como por ejemplo ciertos tonos en trabajos que parecen descalificar a las posturas diferentes. Cuestiona, también, las posturas que señalan la primacía del significante, minimizando la importancia y valor de los significados tanto en la obra de Freud, como en el desarrollo del psicoanálisis. Entre los variados argumentos que no podemos detallar, se incluye una cierta limitación en los aportes lingüísticos que incorporó Lacan (se refiere a los escasos desarrollos de la semántica, y también de la gramática generativa de Chomsky (1984).

Otro cuestionamiento interesante consiste en la crítica al abandono de la indagación empírica, a las vicisitudes particulares de las defensas y pequeñas unidades afectivas reemplazadas por categorías generales a veces más propias de un discurso, abstracto o filosofante (El ser, La mujer, etc.).

Si bien resultan muy interesantes las polémicas mencionadas porque la posibilidad de generar procesamientos y debates conceptuales son relevantes, surgen aportes y desarrollos originalmente propuestos en las concepciones sobre los funcionamientos inconscientes, cuestión básica y trascendental en los sistemas explicativos de la disciplina psicoanálisis. Veamos muy sucintamente tales propuestas:

  • Se sostiene la complejidad del inconsciente implicando diferentes operatorias, la del principio del placer y también las repeticiones automáticas expresando una doble realidad, lo de lo deseado y lo temido.
  • A partir del estudio de las pesadillas de persecución se introduce como hipótesis la existencia de unidades más extensas que las clásicas representaciones contenidas formuladas en los trabajos sobre metapsicología; se propone así la existencia de creencias matrices pasionales en el inconsciente, matrices transtemáticas que generan las variantes del fantasma.

Este original modelo (se mencionan resonancias con algunos planteos de Freud en el capítulo 6 de Lo inconsciente [1915]), obviamente tendrá implicancia en todos los planos de psicoanálisis. Citemos dos párrafos del texto Angustia y fantasma. Matrices inconscientes en el más allá del principio del placer   (1986):

Creencias matrices que también reconoceremos impulsando otro tipo de pesadillas, las de imposibilidad, y organizando las interdicciones que funcionan en el inconsciente. Ambos tipos de pesadillas nos ayudan para reexaminar la relación entre la creencia y la imagen –la subordinación de esta a aquella-. Para una crítica al asocianismo, para caracterizar algunas reglas de transformación desde el inconsciente a la conciencia y para revisar una organización privilegiada del inconsciente –la Hilflosigkeit (impotencia, desamparo) Freudiana que en tanto matriz abierta puede recibir múltiples imaginarizaciones. (p.16) 

En otro párrafo de la misma página se afirma:

Creencias a su vez subsidiarias de la representación del yo ideal, que no es una imagen, sino un discurso que teoriza sobre los atributos que se deben poseer para ocupar un lugar de privilegio, discurso marcado por el placer o el dolor narcisista en relación al reconocimiento por el otro (Bleichmar, 1986, p.16).

Creemos que ambas citas podrán engendrar en el lector la conexión con algunas complejidades de los sufrimientos contemporáneos, términos y conceptos como creencias, matrices, mallas o redes interconectadas pueden aludir a la multiplicidad de las combinatorias que desbordan las categorías   psicopatológicas habituales.

En este contexto, las ampliaciones y complejizaciones en la concepción del funcionamiento introducido con este texto se articula con vicisitudes del campo estructural, psicopatológico y clínico. En el propio texto surgen, así, desarrollos vinculados a las creencias transtemáticas o vicisitudes del placer ideal y la agresión como, también, a la hipótesis de un doble inconsciente, a las muy interesantes formulaciones de redes conceptuales en el inconsciente, las defensas y conflictos en el interior del propio inconsciente. Culmina el texto con una ilustración de cómo a través de distintas transformaciones discursivas y vicisitudes de distinto tipo (pérdidas, trastornos narcisistas, identificaciones, etc.) puede llegarse a condiciones psicopatológicas ejemplificables por la hipocondría o sea que los múltiples alcances de la complejización de lo inconsciente, permitiría sistemas explicativos de las variantes clínico psicopatológicas humanas.

Pero sosteníamos que habría que agregar a los alcances del estudio de los funcionamientos inconscientes que propone Angustia y fantasma. Matrices inconscientes en el más allá del principio del placer   (1986), los distintos aportes ulteriores, en un texto nodal como Avances en psicoterapia psicoanalítica (1997) y otros trabajos, si se considera una perspectiva de desarrollo temporal diacrónico.

            Avances en Psicoterapia Psicoanalítica (1997). En este tratado, como señalábamos, pueden hallarse resultantes y consolidaciones de propuestas surgidas en los textos comentados anteriormente. Los cuales abarcan planos teóricos, otros psicopatológicos y clínicos, así como abordajes articulados con los mismos.

Lo destacable es que dicho texto incluye los varios planos de sectores del psicoanálisis, con peculiar énfasis en los procesos de articulación. En el contexto de considerar esta obra como una consolidación y procesamiento de múltiples aportes previos, tal postura se ilustra muy elocuentemente con la propuesta de un modelo modular para metaforizar funcionamientos psíquicos, introducidos por el psicoanálisis. Tal modelo se ubica en la perspectiva de un cuestionamiento a los reduccionismos ya iniciado en textos anteriores, pero en la introducción a Avances en psicoterapia psicoanalítica (1997) adquiere un interés y coherencia que psicoanalistas de mi generación y otros más jóvenes, podríamos suscribir como declaración de principios metodológicos para nuestra disciplina que articula aperturas moderadas a nuevos hallazgos, discusiones críticas y una marcada valoración del método terapéutico y las articulaciones teórico psicopatológico clínico. ¿En qué consiste el interés en el modelo modular? Elaborando unos mínimos intentos de fundamentación podríamos decir que, en primer lugar, surge del cuestionamiento, a partir del campo clínico contemporáneo, de los determinismos motivacionales causales únicos o monopólicos. En efecto, a partir del desarrollo de la disciplina surgen nuevas propuestas de núcleos problemáticos que no parece operativo subordinarlas a los que ya existen.

Un mínimo ejemplo, cuando Freud (1914) hace más de cien años, introdujo la temática del narcisismo fue resultando convincentemente que considerarla consecuente con la problemática psicosexual o Edípica implicaba no solo forzamientos teórico metodológicos, sino también reduccionismo en sus abordajes clínicos con consecuencia de desajustes que solo podemos mencionar. Es decir, si aceptamos la extensión y ampliación de las problemáticas emocionales que fue abordando el psicoanálisis en su desarrollo histórico (inicialmente las cuestiones del erotismo o la psicosexualidad); luego las construcciones valorativas y su impacto en sistemas relacionales intra e intersubjetivos a través de la introducción y desarrollo del término y concepto narcisismo; las cuestiones de los déficits en el desarrollo infantil, los desajustes estructurales y organizativos, patología del borderline o psicosis, las problemáticas impulsivas y sus múltiples variantes, las vulnerabilidades somáticas y sus correlatos psíquicos implicaron la necesidad de modelos explicativos diferentes a los que se ubicaban en las variantes de sufrimientos neuróticos. Estos cambios fueron surgiendo irregular y no sistemáticamente por tratarse de una disciplina que no posee estándares exactos al abordar matices afectivos, conductuales o vinculares de seres humanos en su heterogeneidad y singularidad. Fueron surgiendo aportes al psiquismo, desarrollo infantil y sus interferencias (Klein (1936), A. Freud (1961), Winnicott (1975) y muchos otros) al abordaje del narcisismo (Kohut (1971), Kernberg (1979), Bleichmar (1981) y otros) a la problemáticas fronterizas (Kernberg, 1979); Green, 1986 y otros), o las cuestiones llamadas psicosomáticas (Marty, 1963; Mc Dougall, 1987 y otros).

Lo que se pretende resaltar es que estos diferentes autores, escuelas o algunas reflexiones del propio Freud junto a su consideración de las variantes funcionales implicados en cada temática o vicisitud clínica diferente, quizás suponían un abordaje congruentemente articulado con la misma llámese renarcisización, reconstrucción de la autoestima, o intento de una reorganización de funciones yoicas. Se trata de mínimos ejemplos que argumenten a favor de que la diversificación de problemáticas y sus variantes explicativas implique una extensión y complejización de los sistemas motivacionales.

Tal extensa enumeración pretende agregar argumentos en cuanto al valor del modelo modular como jalón productivo relevante en el desarrollo de la disciplina. Frente al interrogante de cómo se articula tal valoración con la extensión de problemática cabe señalar la noción de módulo que Hugo Bleichmar ubica originariamente en autores del campo del lenguaje como Chomsky (1984) y que puede ser laxamente entendida como núcleo temático con capacidad de producir efectos en los sistemas y relaciones del psiquismo humano con cierta especificidad.

Tal intento conceptualizado laxamente, podría derivar en síntesis organizativas en por lo menos dos planos: uno micro, singular, el del ECRO (sistema referencial) de cada operador psicoanalítico, permitiéndole acudir al módulo más articulable con las inferencias del campo clínico que realiza; otro macro, más global, que permita articulaciones de distintos aportes de creadores evitando sumatorias acríticas o eclecticismos forzados. Por supuesto, tales posturas suponen considerar los distintos desarrollos post freudianos como aportes integrables tras discusión crítica, sin adjudicarse a ninguno un monopolio o valor de superioridad modelística

Esta postura necesita cierta discusión argumentativa, que surge nítidamente en la obra que pretendemos examinar. Se trata de postular que una serie de aportes en la historia del psicoanálisis han permitido abordar problemáticas diferentes, como lo hemos sostenido. Pero sucede que tal atributo, cuando tiende a la hiperexplicación o se transforma en exclusivo o monopólico, genera dificultades metodológicas y epistemológicas para delimitar los campos y alcances de la disciplina y más aún discutir las variantes de la articulación teórica clínica. En este contexto, el modelo modular, al permitirle al psicoanalista contemporáneo construir un sistema referencial interno que contenga ingredientes variados, producto de aportes relevantes que no lo fuerzan a buscar determinismos o causalidades únicas. Pero además de la herramienta singular posibilitada, el modelo modular puede implicar un recurso de notorio interés en el campo sincrónico estructural de la disciplina, se trata de articular contribuciones variadas como modelos de problemáticas que no compiten por exclusividades, sino que coexisten ante las complejidades de los funcionamientos psíquicos, emocionales y conductuales humanos con los que se enfrenta el psicoanálisis en su campo psicopatológico clínico.

Cabe reiterar que no se trata de sumatorias acríticas ni de eclecticismos, sino de posibilitar campos de articulación en los cuales el intercambio entre psicoanalistas de orientación diferente es fundamental, sobre todo, si consensuamos en el notorio desarrollo contemporáneo del método terapéutico psicoanalítico.

Una vez intentada una descripción y fundamentación muy globales del valor del modelo modular, cabe mencionar otros aportes muy relevantes del texto Avances en psicoterapia psicoanalítica.

En efecto, se trata de un texto eje nodal en la obra de Hugo Bleichmar por lo ya señalado, la construcción de un modelo sintetizador y fuente de nuevos desarrollos, pero, también, por contribuciones en núcleos teóricos psicopatológico-clínicos y de abordaje.

En el plano teórico, el texto examina una complejización de funcionamientos inconscientes ya mencionados en textos anteriores pero que aquí adquieren una complejización y consistencia notorias. Queda claro que lo inconsciente en psicoanálisis no se limita a las consecuencias de los procesos represivos que mantienen su valor explicativo en un área de problemáticas, sino que surgen y se describen otros generadores de inconsciente como variados procesos identificatorios que no resultan consecuentes a procesos represivos. También se conectan los funcionamientos variados inconscientes con diferentes perspectivas psicopatológicas y de abordaje, algunas ya planteadas en Angustia y fantasma. Matrices inconscientes en el más allá del principio del placer, como las creencias matrices. Aparece, así, una concepción de lo inconsciente con múltiples conexiones y funcionamientos que incluyen distintos planos psicopatológicos como los sistemas deficitarios descritos por el noruego Bjorn Killigmo (1989, 1995), las variantes de la angustia, las variantes identificatorias y las relaciones con la conciencia que se plantean en alternativas más variadas y complejas que los desarrollos iniciales en esta temática.

En lo referente a perspectivas psicopatológicas clínicas y de abordaje, si bien en el texto hay una preocupación permanente por sostener una articulación entre los tres planos, realizaremos una división por necesidades de síntesis y esquematización. Así, lo que fue denominado plano psicopatológico, proviene dominantemente de los glosarios psicoanalíticos y hay limitada modelización de “cuadros” psiquiátricos.

Hallamos capítulos dedicados a problemáticas y vicisitudes de la agresión, el masoquismo o la conexión entre el modelo modular y los subtipos de depresión, que ya fueron mencionados al examinar las problemáticas depresivas.

En relación a las cuestiones vinculadas con los abordajes, cabe diferenciar dos sectores que podrían ilustrar un viraje altamente significativo en los aportes psicoanalíticos. Me refiero, por un lado, al capítulo denominado “Intervenciones terapéuticas diferenciadas” que marca, en mi criterio, un jalón diferenciado en el desarrollo del psicoanálisis. En efecto, el término intervenciones puede ilustrar un cambio significativo en el instrumento psicoanalítico por excelencia: la interpretación. En este contexto, considero que intervención permite una referencia a los múltiples modos discursivos en el psicoanálisis contemporáneo, que amplían el modelo interpretación “A Vd. le pasa A a causa de B”, incluyendo este modelo causal múltiples alternativas (historia, pulsiones, traumas infantiles, etc.). Otros modos, como las afirmaciones que proponía Killingmo (1989, 1995), quedan fuera de dicho modelo causal interpretativo, pero pueden ser abarcadas por intervención que resultaría el instrumento del psicoanálisis contemporáneo ampliado.

El otro énfasis terapéutico en el texto -también de notorio valor actual y también muy específico de los modelos psicoanalíticos- está referido al abordaje de tres situaciones específicas de mucha relevancia en la clínica cotidiana contemporánea y se refiere a la psicoterapia de los trastornos narcisistas, a la terapéutica de los trastornos superyoicos y la del duelo patológico.

Podría parecer redundante sostener que duelo patológico es uno de los aportes universales más consensuado en distintos grupos psicoanalíticos, que el cambio del superyó, ha sido uno de los modelos terapéuticos iniciales, recordemos el trabajo de Strachey (1948) pero que ha mantenido su vigencia a través de las transformaciones culturales de la sociedad. En cuanto a los trastornos narcisistas, podemos consensuar que integran los sufrimientos habituales de nuestros tiempos históricos. Para concluir las menciones a este tan creativo producto que resulta Avances en Psicoterapia Psicoanalítica (1997), mencionaremos dos atributos del modelo modular: el primero, se refiere a sus contenidos, que en el aporte de Hugo Bleichmar incluyen un núcleo sensitivo sexual referido a la temática del erotismo, la sexualidad, el placer, el narcisistico vinculado a los valores, la autoestima, vicisitudes de la autoestima, el del apego referido a los vínculos íntimos en el curso del desarrollo infantil y existencial, incluyendo distancias y ausencias; el segundo se refiere a la auto y hetero conservación en el cual se agrega a lo que se llamaba conservación en lo instintivo pulsional, una perspectiva vinculada intersubjetiva. Por último, el módulo referido a las regulaciones neurobiológicas. Cabe tan solo agregar que el autor y los conocedores del modelo plantean que podemos recibir agregados que resulten significativos para quien los propone.

Observación peculiar y curiosa, los distintos aportes y escuelas postfreudianas han sido identificadas con los nombres de los autores (kleiniano, anafreudianos, winnicotianos, lacanianos, etc.) pudiendo exceptuar, tal vez, las psicologías del yo y del self. Pero si en las contribuciones que presentamos han adquirido un término más conceptual (modular) y menos personalizado (Hugo Bleichmar) se trata nada más que una peculiaridad que no pretende minimizar el valor y el papel del creador del modelo.

Trabajos y artículos en publicaciones de diversas instituciones psicoanalíticas

Intentaremos evitar una exégesis multiabarcativa, pero es necesario incluir contribuciones que se consideran relevantes y significativas.

Volviendo a la taxonomía  inicial, se mencionarán algunos trabajos que me resultan particularmente interesantes; elección vinculada al recorrido personal, teniendo claro que por lo extenso de la producción y para evitar los mencionados excesos, habrá inevi omisiones. Tan solo cabe agregar que en las diferentes revistas psicoanalíticas en las que ha publicado sus trabajos Hugo Bleichmar, especialmente Aperturas Psicoanalíticas, se muestra el intento del autor de articular perspectivas psicoanalíticas con aportes de las neurociencias, postura que no resultó enfatizada en mis comentarios anteriores.

En cuanto a la mención de artículos se incluirán dos trabajos publicados en Aperturas Psicoanalíticas:

       "El cambio terapéutico a la luz de los conocimientos actuales sobre la memoria y los múltiples procesamientos inconscientes" (2001). Comentaremos inicialmente:

Las variantes en la construcción de funcionamientos inconscientes, temática presente a lo largo de la obra enfocada, con reformulaciones en Angustia y fantasma. Matrices inconscientes en el más allá del principio del placer (1986) y extensiones y complejización en Avances en psicoterapia psicoanalítica (1997). En este texto se propone:

  • Considerar un inconsciente originario, producto de las interacciones con figuras significativas, en cuya constitución intervienen factores varios, que incluyen la memoria procedimental.
  • Al inconsciente originario por identificación con las figuras significativas relacionadas con los múltiples funcionamientos de tales personajes.
  • Inconsciente, efecto de procesos defensivos que correspondería al modelo inicial freudiano producto de procesos represivos.
  • Inconsciente surgido de múltiples combinatorias, representaciones sensoperceptivas elementales, representaciones semánticas de atribución de sentido y representaciones combinando expresiones de funcionamientos varios lingüísticos, neurovegetativos y otros.
  • Inconsciente desactivado correspondiente a sectores que corresponden a la untergang freudiana (Freud, 1924) implicaría desvitalización e inhibición de las fuerzas deseantes.   

Esta enumeración -que por motivos obvios solo representa títulos orientadores- es desarrollada en el texto, permitiéndole al lector un panorama extenso sobre lo que podríamos llamar “modalidades y funcionamientos inconscientes en perspectivas del psicoanálisis contemporáneo”.

En un segundo plano del texto citado cabe ubicar un intento de síntesis expositiva de varias contribuciones de escuelas o esquemas referenciales relevantes al psicoanálisis.

Resultaron muy llamativos el rigor, claridad, respeto por los aportes, pero también a las limitaciones de cada esquema teórico. Se trata de una tarea muy difícil y poco habitual en nuestra disciplina por obvias dificultades informativas y epistemológicas en relación con modelos que representan coherencia propia y léxicos específicos.

Pero la tarea ha sido posible gracias a la versatilidad e instrumentos metodológicos que posee el autor.

Para limitar el examen solo genérico, ejemplificaré con uno de los autores, Heinz Kohut, con quien tuve un intercambio en Chicago, en 1979, cuando solo se habían traducido pocos trabajos al español, él estaba interesado y pudo concretarse unos años después, pero me interesó introducir su estudio en APA. Podría sostener convencido que sostendría íntegramente la síntesis que realiza Hugo Bleichmar, articulando sus valores e innovación con sus límites.

En cuanto a los límites, puede señalarse que no parecen resultar intrínsecos a la obra, sino que -tanto en el caso de Kohut como en los otros autores examinados, con algunos matices diferentes- en general se produce cuando una obra o esquema de autor pretende un alcance universal y puede volverse monopólica o multiexplicativa. Un ejemplo interesante lo plantea el propio Hugo Bleichmar en Avances en psicoterapia psicoanalítica (1997) cuando sostiene que cierta polémica entre Kohut y Kernberg sobre la clínica, desarrollo y psicopatología del narcisismo, no se debe a una incompatibilidad conceptual que podría ser legítima, sino que ambos universalizan sus hipótesis a una problemática y población que presenta matices diferentes y las posturas de ambos son parcialmente interesantes, pero no universalizables.

El tercer núcleo conceptual del trabajo examinado que pretendo enfocar se refiere a las ilustraciones clínicas. Resulta notoriamente significativo y elocuente. La descripción de cinco viñetas con diferentes problemáticas sintomáticas dominantes (desvitalización, angustias globales, grandiosidad y optimismo invasor, destructividad, narcisismo paranoide o queja y malhumor como rasgos de carácter) se examina en el contexto de las posturas conceptuales del trabajo, particularmente en sus funcionamientos inconscientes y las redes causales que derivan en sus problemáticas y exigen abordajes diferenciales congruentes con lo específico de cada modalidad sintomática y dinamismos de producción.

Concluida esta muy condensada síntesis, espero compartir con los lectores la valoración ya mencionada del texto examinado.

En otro tipo de cuestiones parece de interés resaltar el trabajo publicado en la revista Aperturas Psicoanalíticas titulado “La esclavitud afectiva: clínica y tratamiento de “la sumisión” (Bleichmar, 2008). Aunque no pueda encuadrarse en un marco nosográfico delimitado y preciso, se trata de una problemática que con alcances, magnitudes y vicisitudes muy variadas no es poco habitual en nuestras experiencias clínicas. Podría conectarse con cierto zeitgeist, espíritu de época, en cuanto a la minusvalía vincular, la limitación valorativa de la intimidad o ciertos privilegios del consumo, el exitismo y las aceleraciones en múltiples planos existenciales. Pero el trabajo mencionado, a la par de un examen de tal problemática con una lente psicoanalítica, también resulta una posibilidad del enfoque terapéutico en el ámbito del método psicoanalítico.

Si bien fue publicado en la revista Aperturas Psicoanalíticas, un trabajo sobre “Las crisis de pánico y el enfoque modular” (1999) desearía agregar el complemento y las precisiones ejemplificadora formulados en una conferencia la Asociación de Epistemología del Psicoanálisis (ADEP) (1997).

Intentemos una descripción muy somera del modelo. En las perspectivas psicopatológicas se plantean tres vías y dinamismos diferentes que confluyen en tal sintomatología: los motivos de la angustia, que son examinados por el psicoanálisis clásico; la activación neurobiológica de los mismos, que no es uniforme y presenta notorias variantes individuales; y la captación inconsciente de ambos factores convergentes que también presenta múltiples variantes en función de las historias traumáticas o identificatorias, las creencias matrices pasionales y los dinamismos fantasmáticos de cada sujeto. La convergencia de estos tres factores más cierta configuración cultural (se sostiene una mucho mayor incidencia actual de tales problemáticas) determina las múltiples variantes en la exteriorizaciones clínicas.

En cuanto al abordaje, se sostiene que la utilización de psicofármacos dependerá de las combinatorias sintomáticas.

El tratamiento de las crisis de pánico y el enfoque modular-transformacional (1999). Articulado con las conceptualizaciones mencionadas se formulan enfoques correlativos en el campo terapéutico. Sus propuestas básicas son:

  • Se consideran inadecuados algunos procedimientos del psicoanálisis clásico como la espera de asociaciones, el diván o las modalidades que pueden incrementar la ansiedad.
  • Se propone un clima afectivo participativo con énfasis en las formas tranquilizantes y relativizante de los tremendismos, sobre todo en las primeras épocas.
  • Se cuestionan las modalidades discursivas que introducen vaguedades y ambigüedades -ejemplos: “Y… habría que ver…”  “Esto parece incierto”.
  • Se considera operativo que el terapeuta contrarreste una de las creencias básicas de la problemática panicosa, la noción de self en peligro. En este contexto, puede ser relevante que el terapeuta advierta y señale fortalezas que la persona posee pero no registra.

Aportes en Paneles, Jornadas o Congresos.

De las múltiples participaciones y exposiciones he optado por dos que presencié y me resultaron de notorio interés.

  • El debate con un colega cognitivista sobre un material clínico en el Congreso IPA de New Orleans del año 2004 y que, posteriormente, se publicó en la revista Aperturas psicoanalíticas (Bleichmar, 2004). En un campo tan complejo, con múltiples variantes y posibilidades, que dos colegas de diferente pertenencia referencial pudieran mostrar enfoques congruentes con los mismos sin forzar polémicas ni acuerdos, resultó muy esclarecedor para los asistentes. Además, al generarse un clima de cordialidad y respeto, pudieron clarificarse eventuales diferencias y coincidencias de dos perspectivas conceptuales (con desarrollos propios en los tiempos contemporáneos). El seguimiento de ambos interrogatorios nos resultó complementario de los enfoques de colegas de cada uno de tales campos que plantean el interés de algunos intercambios como puede ser el caso de Irma Bucci (2000) en el campo cognitivo y Westen y Gabbard (2002) en el psicoanalítico.
  • Exposición sobre una reformulación de los trastornos borderline (2014). Se trata de un o de una desgravación de una reunión  en APA, en la que Hugo Bleichmar fue invitado a exponer sobre reformulación de los trastornos bordeline, en el año 2014. Obviamente, solo se pretende una mínima síntesis por el interés del tema y las limitaciones de la versión transcrita. En esta presentación, Bleichmar consideró de interés poner el énfasis en la desregulación emocional, factor que ha sido más descuidado en los exámenes psicoanalíticos. Autores que han estudiado estas cuestiones pusieron el acento en los contenidos temáticos, las defensas o las fantasías inconscientes. La propuesta de Bleichmar incluye la evaluación que llama nivel de operatorias psíquicas, que van más allá de los contenidos procesados. Se trata de registrar una anomalía en el nivel representacional asociativo, consistente en que los estados afectivos se suceden los unos a los otros.

A nivel del abordaje terapéutico, insiste (como en las situaciones de pánico) en la representación del self en peligro, implicando entre los funcionamientos border, sentirse en peligro y expuesto a angustias incoercibles. Las estrategias terapéuticas incluirían crear relaciones de confianza básica, control y contención emocional.

También, mencionó nuevas alternativas que llamó reconsolidación de la memoria (en la reunión se citó el texto Memory reconsolidation de Alberini [2013]).

Se resaltó en el abordaje intentar disminuir el clima de super excitación y posibilitar cambio de conducta en ámbitos sin presencia del analista.

Un importante consenso se ubicó en el aporte actual de las neurociencias. Se sostuvo que las neurociencias pueden iluminar ciertos procesos como aportes, pero no como ciencia piloto, papel que corresponde al psicoanálisis, quien da cuenta de la subjetividad.

Algunas propuestas actuales.

Solo se mencionarán títulos para evitar desbordes o dispersiones informativas.

  • “Una reformulación del duelo patológico, múltiples tipos y enfoques terapéuticos” (2010).
  • “Hacer consciente lo inconsciente para modificar los procesamientos inconscientes,  algunos mecanismos del cambio terapéutico” (Bleichmar, 2006). En este trabajo examina modos del cambio terapéutico diferente pero complementario a las explicaciones tradicionales. Podríamos ubicarlas como indagaciones a nivel micro del vínculo terapéutico en psicoanálisis.

Algunas consideraciones a manera de conclusión provisoria

Creemos que, claramente, podemos concluir que una obra con los contenidos, desarrollos y variantes temáticas y conceptuales como intentamos abordar, no puede resultar sintetizada o esquematizada a la manera de una condensación limitada. Tan solo se trata de mencionar algunos desarrollos de alta potencialidad generativa en el panorama del psicoanálisis contemporáneo. Mencionemos algunos.

Desde una perspectiva global habremos concluido en el modelo modular como ilustración de un sector del funcionamiento psíquico que le permite al operador psicoanalista:

  • Poseer un diseño de variantes motivacionales acordes a los desarrollos actuales de la disciplina, evitando los monopolios causales limitantes.
  • Incluir en los contenidos (módulos) temáticas emocionales específicas abordadas diferencialmente por creadores como Freud y pensadores postfreudianos.
  • Incluir en los módulos variantes psicopatológicas y combinatorias personales más propias de la contemporaneidad.

El modelo enfatiza la necesidad de que las estrategias terapéuticas se articulen con las variantes psicopatológicas, examinadas por el psicoanalista, introduciendo la noción de intervenciones diferenciadas.

  • Psicoterapia de los problemas depresivos (énfasis de los subtipos).
  • Psicoterapia de los trastornos narcisistas.
  • Psicoterapia y evaluación de las cuestiones del masoquismo.
  • Examen y psicoterapia de los funcionamientos agresivos.
  • Psicoterapia de los trastornos superyoicos.
  • Psicoterapia del duelo patológico.

Como podemos registrar, se trata de categorías semiológicas, marcadamente introducidas por los análisis psicoanalíticos, evitando lo que pensadores relevantes (Bleger, 1969) cuestionaban: la absorción por categorías psiquíatricas.

El enfoque modular ha contribuido relevantemente al examen, discriminación metodológica y variantes funcionales de lo que se llama inconsciente en psicoanálisis a partir de Freud y aportes postfreudianos.

  • Extendiendo lo orígenes del inconsciente a zonas y funcionamientos diferentes a los procesos represivos.
  • Introduciendo como originadores del sistema inconsciente estructuras y funcionamientos diferentes, tales como los variados procesos identificatorios.
  • Cuestionando la primacía del significante frente a la relevancia de los significados.
  • Cuestionando la no contradicción como atributo de lo inconsciente en la totalidad.
  • Introduciendo como contenidos inconscientes a estructuras más complejas que las representaciones de cosa y palabra, a las que otorga el status de creencias matrices.
  • Cuestionando el sistema explicativo único del predominio del principio del placer, en distintas posturas psicoanalíticas, que no incorporan lo aportado por Freud (1920): la compulsión a la repetición como sistema causal primario. Así, afirma en su trabajo Angustia y fantasma. Matrices inconscientes en el más allá del principio del placer (1986):

Es aquí donde aparece un punto clave del trabajo, la compulsión a la repetición si está más allá del principio del placer, no es que lo contradiga, sino, porque abarcándolo, lo desborda porque comprende tanto las experiencias que producen placer como las que producen displacer (p.32)

Cuestiona el reduccionismo en nuestra disciplina en múltiples planos.

  • En relación a los esquemas referenciales al examinar y valorar sus aportes, cuando  tienden al unicato explicativo.
  • En relación a la homologación estructura psicológica persona (“la histérica”, “el obsesivo”)

Valora aportes interdisciplinarios en distintos sectores y espacios de producción, pero con énfasis del cuestionamiento a transformarlos en ciencias piloto, para enfatizar su papel de iluminadores de ciertos campos psicoanalíticos.

  • Este papel puede inferirse del texto sobre el narcisismo (Bleichmar, 1981), cuyo subtítulo se plantea como lógica y gramática inconsciente. Ahí, solo para ejemplificar, citemos la conexión entre los enunciados identificatorios introducidos por Piera Aulagnier (1977) en funcionamientos concretos en los sufrimientos depresivos y narcisistas. En general, recordemos solo la interesante mención de la transposición categorial en la que una modalidad singular que sufre un sujeto es trasladada al registro de su identidad global. En el texto citado afirma:

La transposición categorial  que permite entender los enunciados identificatorios de los que habla Piera Auglanier, tiene consecuencias no: como la categoría a la que son transportadas las acciones y atributos que forman parte de las mismas, pero que originalmente intervienen en la transposición (p. 33).

  • En los últimos tiempos, se han hecho menciones, en el caso de las neurociencias, a las teorías sobre la memoria, a los circuitos que reaccionan en las sintomatologías del pánico, a las cuestiones del arousal y la desregulación afectiva en problemática fronteriza.

En cuanto a ciertos funcionamientos de la disciplina que limitan su  desarrollo teórico clínico, mencionamos los límites que imponen los excesos “nosografistas” y la posibilidad de  introducir el término y concepto “dimensión” que resulta más articulable con las variantes de los funcionamientos psíquicos humanos.

Resumiendo, la necesidad de aperturas como estrategia instrumental disciplinaria caracteriza al modelo que pretendemos valorar, así como a su autor e iniciador. Aperturas a lo interdisciplinario, sin monopolios y como aportes a los distintos autores sin universalizar sus contribuciones a lo específico del psicoanálisis indagando la intimidad, interioridad y singularidad emocional humana. 

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