Revista Neuropsychoanalysis - Diálogo LeDoux-Panksepp

Publicado en la revista nº008

Autor: de Iceta Ibáñez de Gauna, Mariano

Revista: Neuro-Psychoanalysis: An Interdisciplinary Journal for Psychoanalysis and the Neurosciences. Volume 1, No. 1, 1999. International University Press


LeDoux comienza su comentario agradeciendo el trabajo de Solms y Nersessian, por su "traducción de la teoría en términos inteligibles para aquéllos que no tenemos formación psicoanalítica", y centra su comentario en hacer "su propia traducción de algunas de sus nociones en términos relacionados con la investigación actual sobre los mecanismos cerebrales de la emoción y la cognición", y dedica un breve comentario final al trabajo de Panksepp.


El "Principio del Placer" se encuentra con la Ciencia Cognitiva

LeDoux señala la relación conceptual entre el principio del placer y la "ley de efecto" (sobre un sustrato común en el concepto de hedonismo de Bentham que data del siglo XVIII; en la "ley" el hedonismo se basa en hechos pasados, mientras que en el principio del placer se basaría en las expectativas futuras) concepto propuesto por Thorndike a principio de siglo para explicar cómo ocurre el aprendizaje, y según la cual aquellas conductas que se siguen de recompensa se fijan y aquellas que se siguen de un castigo se eliminan. Dicha ley está en el núcleo original de la psicología experimental.

LeDoux propone la conexión (a la luz de este núcleo común) entre la psicología experimental y el psicoanálisis como paso previo para la conexión con la neurociencia, dada la compatibilidad ya existente entre la psicología experimental y la neurociencia, y hace referencia a esfuerzos pasados de traducir el psicoanálisis en términos de psicología experimental (menciona los trabajos de Dollard y Miller de 1950, y de Matt Erdelyi de 1985). Reconoce entre las contribuciones de la psicología experimental una comprensión mejor del funcionamiento de la percepción, la atención o la memoria, así como la legitimación científica del inconsciente (inconsciente cognitivo), si bien la emoción, la motivación e incluso el aprendizaje han sido ignoradas hasta hace poco. Critica veladamente el uso del término "neurociencia afectiva" (de Panksepp) para oponerse a estos déficits de la ciencia cognitiva y propone uno más abarcativo (y neutral) como "ciencia mental" que incluya la emoción y la cognición, así como otros aspectos de la vida mental.


Los sentimientos como la percepción consciente de algo inconsciente

Para LeDoux la memoria de trabajo (su principal área de interés, que a menudo se asume como el escenario de la conciencia, constituida por una red en el cerebro que puede representar de lo que somos conscientes y cuando somos conscientes de algo) es compatible con el concepto freudiano de que "las emociones son la percepción consciente de algo que es, en esencia, inconsciente".

Así LeDoux apunta que si bien la amígdala cerebral es un componente principal en la detección y la respuesta al peligro, no es directamente responsable de sentimientos conscientes de miedo, componente que dependería de la memoria de trabajo. La amígdala actúa implícitamente, es decir inconscientemente. Cuando la memoria de trabajo se ocupa con el hecho de que la amígdala está activa, aparecen los ingredientes que convierten una experiencia en una experiencia peligrosa. La memoria de trabajo puede asimismo representar, simultáneamente, la naturaleza perceptiva del estímulo externo así como los recuerdos activados por el estímulo. Es la combinación de estos tres elementos lo que produce el sentimiento de estar asustado.

Para el autor, donde la neurociencia divergería un poco de Freud sería en que el afecto constituya una modalidad separada de conciencia. Para LeDoux, hay un mecanismo básico único (las redes de la memoria de trabajo) para representar el contenido de la consciencia; el contenido variaría en función del sistema que controla la ocupación de la memoria de trabajo. Los estados emocionales tienden a ser más intensos y prolongados por el amplio número de sistemas que contribuyen(lo que permite mantener focalizadas la percepción, la atención y la memoria en los estímulos relevantes, evitando que la memoria de trabajo se ocupe con otros contenidos menos significativos). No obstante, el propio LeDoux señala que existen datos recientes que sugieren que podría existir cierta compartimentación afectiva en la memoria de trabajo, que podría constituir algo como una modalidad para la conciencia afectiva.


Cantidad vs. Calidad de la excitación

La distinción entre sistemas específicos e inespecíficos en el cerebro se basa, fundamentalmente, en el concepto de los sistemas sensoriales implicados en la representación de calidades (objetos) en el mundo, y la formación reticular implicada en una activación inespecífica o arousal desencadenada por dichos objetos. La pregunta para LeDoux es: ¿Qué es lo que activa los sistemas de arousal? Es decir, ¿cómo sabe la formación reticular que un estímulo concreto que ha causado daño en el pasado es peligroso, y que otro muy similar pero sin esos antecedentes es seguro? Para "saber" sobre los estímulos se requiere la participación en alguna medida del telencéfalo. La detección del peligro la hace la amígdala cerebral, a partir de estímulos sensoriales específicos procedentes del tálamo y la corteza, que informan a la amígdala de características de los objetos o incluso de objetos completos. Si dichas características han sido "condicionadas" por determinadas experiencias en el pasado, la amígdala responderá. Una vez que responde, la respuesta de distribuye a la corteza, a las zonas del tronco cerebral que controlan las respuestas corporales, y a las áreas de arousal de la formación reticular en el tronco cerebral, que activan entonces el telencéfalo (incluyendo la amígdala, la corteza y otras áreas). Según este esquema, la amígdala es presináptica respecto a la formación reticular en el desencadenamiento del arousal inespecífico. Los sistemas sensoriales y sus representaciones en el tálamo, proporcionan a la amígdala la "calidad"; y la amígdala, activando el tronco cerebral, participa en la generación de la "cantidad". Según LeDoux, para la creación de una experiencia emocional consciente hay que volver a la noción de memoria de trabajo, que evaluaría la situación del estímulo concreto teniendo en cuenta que se ha activado la amígdala y que está produciendo ciertas respuestas fisiológicas en el cuerpo y en el cerebro.


Inhibición y regulación afectiva

Otra cuestión altamente relevante para LeDoux es la forma en que el cerebro impone el control a las respuestas emocionales. Muchos autores han propuesto, partiendo de la observación clínica, que la corteza frontal puede estar especialmente implicada en este tipo de inhibición. Hay datos que sugieren que la región prefrontal medial puede estar implicada en condiciones normales en la regulación de la amígdala y de las respuestas de miedo que controla. Cuando esta región se daña, el control se pierde, y el miedo permanece sin evaluar. Algunas implicaciones para LeDoux son:




  • Algunos individuos con dificultades para poner sus miedos y ansiedades bajo control, pueden tener alteraciones en esta región.



  • La extinción sería como un tipo de terapia conductual (desensibilización). Si la corteza medial está implicada en la desensibilización, esto explicaría por qué la terapia conductual es efectiva en las fobias simples (las conexiones entre la corteza medial y la amígdala harían posible que la desensibilización redujera las reacciones de miedo).



Para LeDoux es interesante especular con que la terapia por medio de la palabra implique otras áreas de la corteza, en concreto la corteza prefrontal lateral, crucial en la memoria de trabajo. En la medida en que el pensamiento, el raciocinio y, especialmente, la conciencia de los propios pensamientos, implican a la memoria de trabajo, las redes de la memoria de trabajo de la corteza prefrontal lateral pueda desempeñar un papel central en la terapia por medio de la palabra. Sin embargo, las conexiones entre la corteza prefrontal lateral y la amígdala (a diferencia de la medial) son débiles e indirectas. Esto quizás explique parcialmente la razón por la que la terapia por medio de la palabra tarda más en obtener resultados que los abordajes que emplean la extinción. Sin embargo, al margen del tiempo, la desensibilización no siempre funciona. Si existieran lesiones en la región medial, la mejor opción terapéutica sería quizás la terapia por medio de la palabra.


Represión, estrés, y sistemas de memoria múltiples

LeDoux propone una explicación alternativa de algo de lo que ha sido llamado represión, que en su opinión debe descartarse cuando se considere que la represión esté implicada.

La llave para acceder a nuestros recuerdos conscientes es una red en el lóbulo temporal medial que incluye el hipocampo y regiones cerebrales relacionadas (Milner, Squire, & Kandel, 1998). Es conocido que el estrés (por medio de los esteroides adrenales) afectan negativamente la función del hipocampo (McEwen & Sapolsky, 1995). Así, es posible que en períodos de estrés intenso el hipocampo está en efecto parado, o dañado, hasta el punto de ser incapaz de desempeñar las funciones normales que crean las memorias. Así pues, la amnesia tras ser violado/a o atacado/a puede tener que ver tanto con el parón adrenal del hipocampo como con el apartamiento de recuerdos displacenteros de la conciencia.

Ahora bien, ¿cómo pueden los efectos del estrés seguir afectando a una persona si el estrés interfiere con la capacidad de dicha persona para recordar la experiencia? La respuesta para LeDoux son los sistemas de memoria múltiples; existirían numerosos tipos de memoria, cada uno mediado por diferentes sistemas cerebrales. Cita dos de ellos, el sistema del lóbulo temporal medial, que interviene en las memorias conscientes o explícitas, y la amígdala, que está implicada en el almacenamiento implícito (inconsciente) de recuerdos sobre situaciones dañinas. Mientras el estrés deteriora el funcionamiento del hipocampo, parece amplificar las funciones de la amígdala (ver un trabajo de 1996 del propio LeDoux para una discusión más amplia), de tal forma que las mismas condiciones que pueden llevar a producir amnesia (pérdida de memoria consciente) para los eventos que rodean a una situación traumática, pueden llevar a un recuerdo inconsciente particularmente potente que tenga una influencia directa en el modo en que la persona siente y actúa. Dado que dichas influencias están operando inconscientemente, la persona tendría una escasa comprensión de por qué ocurren las acciones o los sentimientos.


La conciliación de Panksepp

Empieza señalando que la idea de Panksepp de los sistemas de comando emocional es muy importante y útil. Desde un punto de vista meramente conceptual, sigue LeDoux, "parece probable que si las emociones son funciones para la supervivencia, entonces, las diferentes emociones deberían tener sustratos neurales diferenciados".

Las discrepancias empiezan en la asunción de Panksepp de la similitud de las emociones en mamíferos y en humanos. Para LeDoux, los sentimientos subjetivos implican la representación en la memoria de trabajo de la actividad de sistemas operando inconscientemente. Desde este punto de vista, para LeDoux, la experiencia consciente de estar en peligro está mediada del mismo modo que la experiencia consciente de que una manzana es roja. La diferencia estaría en que la experiencia de estar asustado implicaría más sistemas cerebrales y corporales; la razón por la que las emociones se sentirían diferente que las no-emociones serían estos inputs adicionales a la memoria de trabajo, que añadirían intensidad y duración a los estados emocionales. En general, la discrepancia se centra en lo que los datos comportamentales pueden revelar sobre el cerebro de un animal. Para LeDoux, no hay forma de saber qué ni cómo sienten las emociones los animales. En función de las diferencias, en cuanto a la corteza prefrontal, entre las distintas especies, que es la que contiene las redes de la memoria de trabajo y está implicada en la experiencia consciente humana, LeDoux restringe sus investigaciones a los humanos (descalificando una de las propuestas centrales de la obra de Panksepp).


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Controversia dentro de la neurociencia

La respuesta de Panksepp al comentario de LeDoux es encendida, bien sea por la brevedad del mismo, comparada con la referencia al trabajo de Solms y Nersessian, o por el hecho de descalificar los puntos centrales que Panksepp propone, especialmente el término "neurociencia afectiva" y, sobre todo, el trabajo sobre las emociones de los mamíferos a partir de observar su conducta.

Tras reconocer las coincidencias con LeDoux en los potenciales puntos comunes entre neurociencia y psicoanálisis, pasa a comentar sus puntos de discrepancia.

Así, señala que los neurocientíficos plantean varias hipótesis sobre la génesis de los estados afectivos en el cerebro:



    (1) Damasio (1996) ha sugerido que los sentimientos se crean por "marcadores somáticos" que reflejan cambios corporales que acompañan a las emociones.

    (2) LeDoux (1996) arguye que los sentimientos provienen de diversos sistemas subcorticales interactuando con sistemas más elevados de la "memoria de trabajo".

    (3) Para Panksepp (1998) emergen de las neurodinámicas intrínsecas de los sistemas de comando emocional, interactuando con un "cuerpo virtual" neurosimbólico representado en el cerebro (quizá concentrado en la sustancia gris periacueductal), que puede constituir una representación primordial del self; proporcionando así un mecanismo en el que los valores básicos pueden interactuar con los sistemas reticulares de arousal ascendentes que controlan la conciencia exteroceptiva.



A partir de ahí se dedica a criticar el concepto de "memoria de trabajo".

Panksepp señala que "LeDoux sugiere que las emociones experimentadas conscientemente son piezas de información, comparables a otros elementos sensoriales y perceptivos, todos revueltos en el caldero de la memoria de trabajo, que aparentemente, crea por sí misma la conciencia... Creo (sigue Panksepp) que es imprudente entender los sistemas emocionales como simples piezas de información que operan en la memoria de trabajo...". A continuación señala algunas de las paradojas y problemas que plantea ese punto de vista:

1. La hipótesis de la memoria de trabajo tendría grandes dificultades para explicar por qué resulta tan difícil recuperar sentimientos por medio del pensamiento únicamente. Por otra parte, en ausencia de eventos externos, las memorias emocionales parecen ser precipitantes débiles de afecto dentro de los "lobbies* parlamentarios" de la memoria de trabajo. Sin embargo, apunta Panksepp, cuando las pasiones se despiertan, suelen prevalecer sobre el pensamiento.

2. En este sentido, sigue Panksepp, ¿por qué resulta tan dífícil el mero hecho de recordar la intensidad sentida de los episodios emocionales, a pesar de que se pueden recordar fácilmente los eventos que rodearon dichos episodios?. Panksepp opina que esto es debido a que las emociones sentidas requieren un procesamiento neural mucho mayor, de tipo global, que simplemente no puede ser compuesto por las transferencias de información en los circuitos de la memoria de trabajo.

3. Uno de los aspectos que le resultan más interesantes a Panksepp de la hipótesis de la memoria de trabajo es la necesidad de mecanismos neurales que puedan mantener los sentimientos en el tiempo. Su interpretación de la literatura disponible, es que gran parte de las sinapsis relevantes se encuentran en un nivel bajo del neuroeje, área de investigación que para Panksepp es descuidada con frecuencia por la neurociencia cognitiva.

4. Dice Panksepp: "Si la memoria de trabajo fuera crítica para la génesis del afecto (en oposición a simplemente regular el afecto como opina Panksepp), debería ser fácil evocar sentimientos por activación neural directa de los tejidos de la memoria de trabajo, pero no es el caso. Las experiencias afectivas más fuertes, con sus correspondientes conductas, tanto en humanos, como en animales, se evocan por medio de la estimulación eléctrica directa de circuitos emocionales subcorticales. Los sitios específicos de estimulación en humanos y animales coinciden sorprendentemente bien."

Para Panksepp no existe una línea de evidencia sostenida que sugiera que los mecanismos integrativos fundamentales para las emociones residan en los tejidos cerebrales elevados que generan las ideas y las percepciones externas.

5. Opina Panksepp que si la memoria de trabajo cortical fuera tan importante para la génesis de las emociones, sería esperable una dramática incapacidad para ser activadas emocionalmente en los individuos con lesiones en la corteza frontal, cuando lo que suele suceder es más bien lo contrario. El daño del lóbulo frontal disminuye más bien el deseo y la capacidad de los individuos para enfrentarse a sus problemas emocionales de manera compleja y persistente, lo cual contrasta con el impacto, mucho más dramático y sostenido, sobre la activación emocional de animales y humanos tras la lesión de la corteza límbica y áreas subcorticales.

En resumen, la memoria de trabajo para Panksepp tiene un papel importante una vez que las emociones aparecen. Ayudan a rumiar sobre los diversos conflictos vitales, a formular planes para afrontar los episodios emocionales, para mezclar la información de circunstancias específicas con posibles maniobras regulatorias, y para muchas otras interacciones entre las emociones internas y los detalles cognitivos de los eventos de la vida real. Es un lugar importante, donde las funciones del yo y del superyó ejercen su influencia. Para Panksepp resulta excesiva la carga adicional de la creación de emociones básicas en estas elevadas funciones cerebrales, sobre todo cuando existen abundantes evidencias que sugieren que los procesos inferiores se bastan.

Por último, Panksepp realiza una reivindicación de la disciplina "neurociencia afectiva" como complementaria de la neurociencia cognitiva que trata de reducir todos los procesos cerebrales, en último término, a información que pueda ser simulada en algoritmos digitales, apuntando a que las emociones quizás tengan una lógica propia que requiere otros abordajes diferenciales.


Bibliografía

Damasio, A.R. (1996) El error de Descartes. Grijalbo Mondadori S.A. Barcelona.

Dollard, J.C. & Miller, N.E. (1950) Personality and Psychotherapy. New York: McGraw-Hill.

Erdelyi, M.H. (1985) Psychoanalysis: Freud's Cognitive Psychology.

LeDoux, J.E. (1996) The emotional brain: The misterious underpinnings of emotional life. New York: Simon & Schuster.

McEwen, B.S. & Sapolsky, R.M. (1995) Stress and cognitive function. Curr. Opninion in Neurobiol., 5: 205-16.

Milner, B., Squire, L.R., & Kandel, E.R. (1998) Cognitive neuroscience and the study of memory. Neuron, 20: 445-68.

Panksepp, J. (1998) Affective neuroscience: The foundations of human and animal emotions. New York: Oxford University Press.


*Lobby: Grupo de presión en política.

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