Sistemas dopaminérgicos: adicciones e impulsividad

Publicado en la revista nº003

Autor: Bleichmar, Hugo

   Existe un gran número de  trabajos que muestran que las neuronas cuyo neurotransmisor es la dopamina forman sistemas en el cerebro que intervienen en los circuitos de refuerzo de ciertas experiencias placenteras. El tema ha merecido mucho interés por el papel en las adicciones, siendo dignos de destacar  los trabajos en que el rol de la dopamina ha sido estudiado en la apetencia por el alcohol, la cocaína, y el tabaco; como, asimismo, en estímulos que están asociados a la gratificación alimenticia (ver bibliografía al final).


    El planteo no es necesariamente biologista -aunque algunos autores sí sostengan esta posición- en la medida en que la existencia de la hiperactividad de esos circuitos, y la mayor concentración de dopamina en los mismos (hecho probado ya), no indica que ésta sea la causa primaria de la adicción pues los fenómenos de plasticidad neuronal -modificación de las neuronas por la experiencia- permiten pensar que la hiperactividad puede ser  consecuencia de fenómenos psicológicos y no su causa. Lo más probable es que futuros estudios confirmen la bidireccionalidad de las influencias: una vez establecida la adicción, los circuitos sensibilizados por la hiperactividad dopaminérgica requieran ya menos estímulo psicológico. Es decir, una vez que el cerebro queda modificado por la adicción, los circuitos dopaminérgicos activados actúan de manera equivalente a lo que sucede cuando hay un foco epileptógeno, en que bastan mínimos estímulos (fotoestimulación, por ejemplo) para iniciar la descarga. De ahí las frecuentes recaídas en las adicciones.



 


    Junto a este papel  de la dopamina en la adicción y fijación a experiencias de placer con determinadas substancias en particular, algunos autores han planteado recientemente que los sistemas dopaminérgicos generarían un estado de tensión anticipatoria que impulsaría diversos tipos de conducta. Panksepp, un importante neurocientífico,  en un amplio trabajo publicado en Julio del 99 en el que intenta una correlación entre psicoanálisis y neurociencia,  denomina a estos circuitos como "sistemas de búsqueda", afirmando que "pueden servir a una gran variedad de distintas motivacionales (pulsiones, drives?) " (p. 23, la pregunta entre paréntesis es de Panksepp). Continúa el autor: "Afectivamente, estos sistemas probablemente actúen de mediadores de un sentimiento obsesivamente energizado de deseo y poder más que de cualquier sensación simple placentera que normalmente experimentamos cuando nuestras necesidades se satisfacen" (p.23, la negria es nuestra)


    En la misma línea se ubica Berridge en un artículo reciente en el que sostiene que los sistemas dopaminérgicos mesolímbicos y de los núcleos de la base del cerebro,  putamen y núcleo caudado (neoestriado), intervienen en un "sistema deseante". Realiza experimentos en los que logra separar la cualidad de placer, por un lado, del impulso intenso a la búsqueda de cierta experiencia, por el otro. Sostiene: "En otras palabras, los sistemas dopaminérgicos son necesarios para los incentivos deseantes ("Wanting incentives"), pero no para que ellos gusten o para aprender nuevos gustos o lo que disgusta". En otros términos, activarían la tendencia a la acción, como componenente separable del circuito de la apetencia intensa por la substancia.


    El interés de estas investigaciones reside en que podrían contribuir a arrojar alguna luz sobre rasgos psicológicos como la impulsividad, la noción de "perentoriedad" que Freud atribuyó a las pulsiones, la tendencia a la acción inmediata, o sea, la imposibilidad para algunas personas de postergar un deseo o una acción, independientemente de su cualidad placentera o, incluso, displacentera como pasa con las obsesiones y actos compulsivos. En este sentido, hay que destacar que existe una literatura creciente sobre el papel de los sistemas dopaminérgicos en los trastornos obsesivos compulsivos (Billet y col., 1998)


Para una excelente y documentada  puesta al día del papel del papel de la dopamina en diferentes trastornos mentales,  ver:




  • Palomo, T., Beninger, Archer, T. (1999). Interactive Monoaminergic Disorders. Madrid: Ed. Síntesis.



  • Beninger, R. J. (1999) Dopamine-second messenger interactions in reward-related learning.  En: Palomo, T., Beninger, Archer, T. Interactive Monoaminergic Disorders. Madrid: Ed. Síntesis.



  • Beninger, R. J. y Palomo, T. (1999) Interactive monoaminergic basis of drug dependence. En: Palomo, T., Beninger, Archer, T. Interactive Monoaminergic Disorders. Madrid: Ed. Síntesis.



  • Berridge, K. y  Robinson, T.E. (1998) What is the role of dopamine in reward: hedonic impact, reward learning, or incentive salience? Brain Res Rev, 28 (3): 309-69.



  • Billet, E.A.; Richter, M.A.; Sam, F. y col. (1998) Investigation of dopamine system in obsessive-compulsive disorder. Psychiatric Genetics, 8: 163-9.



  • Engel, J. A. y Blomqvist, O. (1999) Neurochemical and behavioural studies on ethanol and nicotine interactions.  En: Palomo, T., Beninger, Archer, T. Interactive Monoaminergic Disorders. Madrid: Ed. Síntesis.



  • Navarro, M. y Martín-Calderón, J. L. (1999) Effects of subchronic treatment with dopaminergic agonists and antagonists on the acute sensitivity to cannabinoid exposure: behavioral, neurochemical and hormonal studies.  En: Palomo, T., Beninger, Archer, T. Interactive Monoaminergic Disorders. Madrid: Ed. Síntesis.



  • Panksepp, J. (1999). Emotions as viewed by psychoanalysis and neuroscience: An exercise in consilience. "Neuro-psychoanalysis", vol. 1, p.15-38.